Vishing, smishing y phishing: cómo evitar estafas por Internet

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Hoy en día, Internet es una herramienta fundamental para el trabajo y entretenimiento. Sin embargo, siempre hay que tener en cuenta que existe el vishing, smishing y phishing, tres tipos de estafas en las que cualquier usuario podría caer. Si no sabés de qué se tratan, tenés un riesgo aún mayor de ser víctima de ellas.

Entonces, ¿qué significan realmente estas palabras raras?

En términos generales, phishing se refiere a un tipo de estafa en la que se intenta obtener información confidencial de los usuarios para utilizarla de forma fraudulenta. Actualmente, el término se usa específicamente para el phishing por correo electrónico. Si te estás preguntando por qué se llama así, nadie lo sabe con seguridad. La teoría más creíble es que se trata de la combinación de las palabras en inglés "fishing" (pescar o conseguir) y "phreak", como antes se solía llamar a los piratas informáticos.

Ahora bien, smishing y vishing son dos tipos de phishing: por SMS en el caso de smishing y por teléfono (usando la voz) en el vishing. En cualquiera de los tres casos, el objetivo del estafador es engañarte para que le entregues datos personales de forma voluntaria. Por eso, tenés que saber cómo estar atento para evitarlo.

Phishing por correo electrónico

Un phisher que usa el correo electrónico, quiere que le entregues tu información personal, ya sea mediante un formulario en línea en un sitio web falso o simplemente en respuesta a un correo electrónico. Por lo general, envía un correo electrónico simulando que pertenece a una empresa real, como un banco, y explicando por qué tenés que dar tus datos. Por ejemplo, podría decirte que "hay un problema con tu cuenta".

Lo que los deja fácilmente en evidencia es que una empresa real nunca te pediría por correo electrónico o en un formulario en línea tu información confidencial, como contraseñas o números de cuenta, aun si la usás para iniciar sesión en la misma. Por lo tanto, nunca envíes tus datos por estos medios.

Además, hay otras cosas a las que deberías prestar atención:

  1. ¿Conocés a la empresa? Si nunca fuiste cliente, tu información no debería interesarles. Además, sabrían tu nombre, así que tené cuidado con los mensajes que empiezan con "Estimado señor".
  2. ¿El remitente parece legítimo? Controlá la dirección de correo electrónico y cualquier URL en la que el mensaje te pida que hagas clic. ¿Parecen falsas?
  3. Ortografía, gramática y diseños dudosos. Es muy poco probable que una empresa real cometa estos errores. Si te parece que el mensaje está repleto de faltas ortográficas y de gramática o si el diseño es un poco precario, lo más probable es que se trate de una estafa.
  4. Promesas de riquezas enormes. Nunca nadie ofrecerá genuinamente a un extraño grandes sumas de dinero a cambio de su información bancaria.
  5. Promesas de catástrofes. A los delincuentes les gusta usar tácticas atemorizantes. Por eso, si el correo electrónico sugiere que algo malo va a suceder, recordá que eso nunca pasará.

Smishing y vishing

Los estafadores que usan el Smishing a menudo aprovechan la velocidad del smartphone con más tácticas atemorizantes. Es frecuente que te presionen para que hagas clic en un enlace o llames a un número que deriva en un vishingpara dar tu información.

No lo hagas. En su lugar, repasá las cinco pautas que aparecen más arriba (la mayoría de ellas también se aplica al smishing) para ver si el texto es sospechoso.

Recordá que es mucho más fácil ser víctima del vishing porque un buen estafador puede adaptar su método a tu psicología particular al instante. Por lo tanto, para evitar caer en la trampa, tené en cuenta estas cuatro reglas:

  1. No converses con extraños por teléfono: ese es el momento en el que intentan manipularte.
  2. Si en algún momento te sentís incómodo, no intentes ser amable. Ante la menor duda, cortá la llamada.
  3. Si querés saber si el interlocutor es genuino, decile que vas a buscar el número de la empresa y que los vas a volver a llamar. Te vas a dar cuenta rápidamente si se trata de una estafa.
  4. No des ningún dato por teléfono a menos que vos hayas llamado al número real y nunca digas tu contraseña completa. Los representantes de empresas verdaderas sólo piden algunos caracteres.

La regla de oro

Ya sea en el vishing, smishing o phishing por correo electrónico, e independientemente de las técnicas astutas que usen para convencerte de su autenticidad, el estafador básicamente depende de que brindes tu información personal de forma voluntaria. Por lo tanto, para no caer en la trampa, esta es la regla de oro que deberías seguir siempre:

Nunca divulgues ningún dato confidencial a menos que estés total y absolutamente seguro de que la solicitud es genuina. En pocas palabras: si tenés dudas, no des ningún dato. No hay nada que los estafadores detesten más que alguien que no se deja engañar.

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